La segunda
ciudad sobre la que escribo es Múnich. No puedo retrasar hablar de Múnich pues
es la primera ciudad que conocí en Europa, y por la que siento una gran
afinidad. Viví casi seis meses cuando tenía doce años y regresé 13 años después
para sentirme como en casa.
Era el año
’95 y en esa época con doce años yo era muy distinto a como soy ahora. No me
gustaban los cambios (cosa que cambió con el tiempo), ahora mas bien me aburro
cuando no veo cambios. En fin, en la época era más introvertido y al último
momento, no quería dejar Maracaibo por seis meses ya que eso era muuuuucho
tiempo. Sin embargo Múnich fue todo lo que una ciudad debía ser. Conocí eso de
lo que había escuchado pero no había atestiguado nunca… una ciudad organizada,
conocí lo que era la puntualidad. Además es una ciudad limpia, interesante y
amigable. En Múnich a los doce años
podía salir solo y transportarme con el metro, cuando en Maracaibo no podía ir
solo ni a la esquina. Ya sé lo que están
pensando, que estoy dejando mal a mi país por sorprenderme con la organización
de otro. Yo adoro mi ciudad y adoro mi país, pero en ese entonces era
inevitable comparar cuando lo único que conoces es tu ciudad de origen.
En el 95
estuve en Múnich con mis padres y mi hermana, afortunadamente mi padre quien
había hecho su doctorado en Alemania años atrás, ya tenia amigos por esos lares.
No puedo escribir sobre este viaje y no nombrar a Herman Drewes o como le
decíamos mi hermana y yo cuando éramos niños “Tio Harry”. Él nos atendió y nos
hizo conocer muchas cosas, durante toda nuestra estadía.
En el 2008
cuando volví para quedarme por dos semanas y medias, me sentía feliz de
estar ahí. El mismo primer día me
encuentro con la celebración en Marienplatz por el campeonato que recién había obtenido el
Bayern München, pude ver a todos los jugadores que celebraban junto al publico
desde el balcón de la alcaldía, sin duda la mejor forma de comenzar ese viaje a Múnich.
Recorrer las
calles que me conocía de memoria a pesar de no haberlas pisado en 13 años me
hacía sonreír. Estoy seguro que mas de uno me vería y diría – Este loco de que se estará riendo. Pero era una sensación maravillosa, mi memoria se puso a
trabajar sola. Cuando paseaba por lugares como Marienplatz, Odeonplatz,
Frauen Kirche, Stachus etc mi mente recordaba hasta las conversaciones que
tenía con mi padre cuando caminaba por los mismos sitios trece años atrás.
Cuando tenia
doce años presencié en Múnich una gran experiencia llamada “Oktoberfest”, y
volver al Oktoberfest es algo que tengo pendiente por hacer. El Oktoberfest es
el festival de cerveza mas famoso del mundo y donde se pueden ver a alemanes y
turistas borrachos desde temprano y hasta tarde en la noche. Entonces cuando no tenia edad para tomar alcohol estuve en Munich
durante el Oktoberfest y cuando tenia la edad, estuve en Múnich pero no durante
el Oktoberfest. Obviamente tengo pendiente regresar a Múnich DURANTE el
Oktoberfest. Y robarme otra jarra de
cerveza de un litro… si “otra”.
Mis
recomendaciones en Múnich empiezan por probar la comida bavara, las distintas
salchichas y mi favorito el Laberkese. También visitar el parque olímpico, el
Deutsche Museum, tomarse un litro de cerveza en el Hofbraü Hause o en cualquier
Biergarten si hay buen clima. No pueden olvidar que si pasan por la entrada de la Residenz frente a Odeonsplatz, hay unos leones que sostienen unos escudos, que tienen en su parte baja una cabeza de león, deben tocar esa cabeza para
tener buena suerte, quédense un rato y verán como la gente que pasa caminando
por ahí, toca la cabeza del león así este apurada.
Quizá con Múnich
sea un poco subjetivo, ya que es la ciudad donde viví cuando apenas iba
entrando a la adolescencia, pero definitivamente es una de mis preferidas y una
de las ciudades en las que me siento bien y me gustaría vivir. Si no la conocen
traten de ir… preferiblemente durante el Oktoberfest.
Twitter: @MauroHoyer


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