Ámsterdam
Estando mi
prima Mariela viajando por Europa al mismo tiempo que yo, nos encontramos en
Holanda, en Eindhoven y decidimos ir juntos a conocer Ámsterdam.
Como buenos aventureros
llegamos a Ámsterdam sin reservación de hotel y sin un lugar donde dormir, pero
para eso están las oficinas de turismo, para ayudarte a reservar un hostal bien
económico apenas te bajas del tren. Nos quedamos en una habitación con seis
camas en la que pagamos 17€ por noche si mi memoria no me falla. Pero no había
tiempo que perder había que conocer la ciudad.
Apenas
comenzando nuestro recorrido recuerdo había un gran escenario en la ciudad y
gente por todas partes, claramente era el ambiente de una fiesta, yo le dije a
Mariela – Ves? toda esta celebración para recibirnos. Pero mi prima le preguntó
a un policía y este nos explico que era fiesta nacional por el fin de la
segunda guerra mundial y que habría un concierto con la presencia de la reina.
Ámsterdam
tiene un ambiente único sin duda. Sabía que había canales de agua, pero no
tantos, eso fue lo primero que me llamo la atención, había más agua que en
Venecia.
Como íbamos a
estar pocos días debíamos conocer lo más que pudiéramos en el menor tiempo
posible. Es por esto que alquilamos unas bicicletas, tomamos el mapa, y en un día recorrimos casi toda la ciudad pedaleando. Esto pudo ser fácil ya que en
toda Holanda las calles están bien acondicionadas para los ciclistas, era
increíble ver como en todas partes habían canales para las bicicletas y en
todas las esquinas semáforos para los autos, los peatones y por supuesto las
bicicletas.
Es
irremediable que cuando mencionas Ámsterdam a cualquiera en Europa, piensan en
dos cosas: Coffe Shops y Red Light District.
Estoy seguro que todos los que van a Ámsterdam se van con anécdotas
interesantes para contar luego de visitar estos sitios, pues yo también, pero
lamentablemente no todas las anécdotas son aptas para publicarlas en un blog.
Sin embargo quiero aclarar que el Red Light District me sorprendió bastante.
Cuando te hablan de un lugar donde las prostitutas están exhibidas en vitrinas
y tu puedes elegir tu “vitrina” favorita, piensas que el lugar estará ocupado
por hombres en búsqueda de ustedes ya saben que. Por ello fue una sorpresa
darme cuenta que se trataba de una atracción turística que atraía hombres y
mujeres de todas las edades… ok no todas las edades, obviamente no habían
niños. Pero recuerdo haber visto dos grupos guiados de turistas de la tercera
edad. Vi parejas de enamorados, vi grupos de amigos y amigas. Era un ambiente
que imaginé seria perverso pero en cambio era totalmente turístico.
Pero aunque
muchos lo ignoran en Ámsterdam hay otras opciones. Fuimos al museo de Van Goh y
a la casa de Ana Frank. Yo siempre he sido mas amante de la historia que del
arte, por esto prefiero la casa de Ana Frank, hasta el corazón mas duro se
ablandaría en ese sitio.
Twitter: @MauroHoyer









